Obras de teatro griegas

LA TRAGEDIA

ESQUILO (525-456 A.C)

Es considerado el creador de la tragedia griega. Se inspiró en los temas de la mitología: solo en una de sus tragedias lleva a la escenas otros acontecimientos: Los Persas, que tiene como asunto la derrota sufrida por éstos en las Guerras Médicas. Sus personajes son dioses que encarnan pasiones tormentosas, seres sobrehumanos dominados por una fuerza irresistible, la “Fatalidad”; que los arrastra a cometer crimen tras crimen. Hablan un lenguaje sonoro, grandilocuente, cargado de metáforas; pero la fuerza trágica de las escenas impresiona y entusiasma a los oyentes.

Obras:

Los Persas, Los Siete contra Tebas, Agamenón, Las Coéfóras etc.

SOFOCLES (496-406 A.C)

Aunque la religión y la moral siguieron siendo los principales temas dramáticos; la voluntad, las desiciones y el destino de los individuos pasaron a ocupar el centro de interés de la tragedia griega. A Sófocles le interesa presentar los sufrimientos, por los que deben pasar los hombres expuestos por el destino a situaciones extremas.

Obras:

Antígona, Edipo Rey, Filoctetes, Electra, Ajax etc.

EURIPIDES(480-406 A.C)

Se dedica por entero a pintar los dramas de la vida real; los problemas y las pasiones que agitan a sus contemporáneos atenienses, y en sus labios pone entonces reflexciones morales y filosóficas. La acción de los actores es lo principal; y el coro se limita a presentar, a manera de introducción, un monólogo explicativo.

Obras:
Alcestis, Medea, Las Heráclidas, Hipólito, Andrómaca, Las Troyanas, Orestes, Las Suplicantes etc.

LA COMEDIA
La Comedia griega es una pieza destinada a divertir al público. Para ello se exhibe a los hombres en caricatura; se presentan escenas grotescas, situaciones que por absurdas, mueven a la risa.

ARISTOFANES(445-385 A.C)

Es el más celebrado autor de este género. Hizo una sátira de cuanto le rodeaba: de algunos personajes atenienses, de los litigios interminables ante los tribunales, de las tendencias demagógicas e imperialísta, de la sutileza de los sofistas y de otras características de su tiempo. El público gustaba de él y festejaba tanto la farsa grosera, como la fantasía creadora de su extraordinario ingenio. Famoso por su conservadurismo. Prefería la monarquía a la democracia, y las ideas filosóficas y teológicas establecidas, a las nuevas ideas de los sofistas.

Obras:

Lisístrata (su obra más famosa), Los Caballeros, Las Nubes, La Paz, Los Pájaros, Las Ranas, La Asamblea de las Mujeres, Las Avispas, Las Acamienses, Tesmoforias etc.

Todos ellos escribieron en Atenas, durante el transcurso del siglo V a.C. Su producción fue abundantísima, pasando a veces del centenar de obras; y aunque sólo se ha salvado una mínima parte, sus magníficas cualidades literarias han colocado a aquellos poetas entre los dramaturgos más insignes de todos los tiempos.

El teatro griego pasó a Roma y luego se extendió a todo Occidente. La influencia de los mencionados autores fue enorme en ese desarrollo ulterior, especialmente la de Eurípides, dada la naturaleza universalmente humana de los asuntos que le sirvieron de tema.

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El teatro griego

El Teatro, como tantas otras cosas, es un invento griego. El teatro griego tuvo sus origenes en el siglo VI a.C en las fiestas dionisíacas que se celebraban en honor al dios Doinisio( las Diomisíacas de los Campos ). Estas fiestas religiosas se efectuaban en la ciudad, alrededor de la segunda semana de marzo y en las afueras, hacia septiembre. Duraban cinco días, el primero dedicado a la procesión, el segundo a la representación de cinco comedias y los tres últimos se dedicaban a una competición de tragedias.Las obras eran seleccionadas por un jurado en concurso público; los poetas debían presentar tres tragedias y un drama. El vencedor recibía como premio una corona de oro y laureles.

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Era un espectáculo al aire libre. Comenzaban las representaciones al clarear el día y terminaban por la tarde, lo que obligaba al público a comer y beber dentro del teatro (en ocasiones los coregos corrían también con los gastos de los refrescos públicos). El precio de las entradas era de dos óbolos; para permitir a los pobres la asistencia, se reducía el precio de las entradas. Cada espectador recibía una ficha (sumbolon) en la que se indicaba su asiento; los asientos de honor eran reservados para los sacerdotes del dios, los arcontes y los dignatarios extranjeros. Para mantener el orden había unos rabdouxoj (“portadores de varas”).

El número de actores, nunca llegó a ser más de cuatro; el coro lo formaban 15 personas en las tragedias y 24 en las comedias. No había actrices: los papeles femeninos eran desempeñados por hombres. Los actores trabajaban en un escenario, que era una especie de plataforma cerrada hacia atrás por un muro. Vestidos con ropas suntuosas en las tragedias y vulgares para las comedias; los actores se ponían una máscara con rasgos exagerados con lo cual la voz adquiría mayor sonoridad.

El público se sentaba en graderías escalonadas, que formaban hemiciclo alrededor de la “orchestra”. Millares de personas de todas las clases sociales, acudían al teatro; y los que no podían pagar la pequeña cuota de entrada, percibían del Estado la ayuda necesaria.

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En toda puesta en escena de una obra griega intervenían los actores (upokritai), los coreutas (xoreutai) y los músicos (flautistas, aulhtai y citaristas, kiqaristai/). Así pues, lo que nos queda es apenas un tercio o menos de cualquier obra teatral griega, ya que el texto que nos ha llegado era sólo una parte de un espectáculo integral del que nos faltan la música de los elementos corales y los bailes que el coro realizaba. También nos perdemos los elementos de vestuario, las máscaras de los actores y el decorado.

Los actores, que debían tener buena voz, buena pronunciación y ser buenos cantantes, iban equipados, además de la máscara y el traje, de un calzado alto llamado coturno.

En los primeros dramas (todos ellos perdidos), la representación estaba a cargo de un solo actor  y del coro. El poeta trágico Esquilo fue el innovador que añadió un segundo actor. Sófocles añadió aún otro, pero este número de tres actores nunca creció; si acaso, a veces intervenían niños y personajes mudos. La razón de que, pese a ello, puedan aparecer en una obra diez o doce personajes es que cada actor interpretaba diferentes papeles. El coro, cuya actuación interrumpía a ratos la acción de los actores, permitía en sus interludios que estos se cambiaran de ropa y de máscara para interpretar otro papel. El caso es que en escena no hubiera nunca más de tres. La intercambiabilidad de personajes se facilitaba por el uso de la máscara.

diapositivas-del-teatro-griego-2-728La máscara era un componente primordial en los rituales de origen religioso.Un griego no podía ver representando el papel de Edipo, por ejemplo, a una persona con quien se cruzaba a diario en el ágora mostrando su rostro; Edipo debería tener un rostro de Edipo. Cuando el hombre se ponía la máscara de un personaje o de un animal, sentía que era ese personaje o ese animal, perdía temporalmente su propia identidad. Durante toda la historia del teatro ateniense, la máscara fue un elemento indispensable, blanca la de las mujeres, más oscura la de los hombres. Solía ser de lino, quizá de cuero.

Los actores llegaron a profesionalizarse con el tiempo y a ser tenidos en alta estima por la ciudad, que incluso llegó a encomendarles a algunos de ellos misiones de estado. En cambio, nunca llegaron a profesionalizarse los componentes del coro, ciudadanos atenienses corrientes, ataviados también con máscaras.

En cuanto al coro (xoroj) hay que decir que es un elemento fundamental de la tragedia griega, aunque a lo largo de la historia del teatro fue perdiendo importancia, pasando de ser un personaje incluso protagonista en Esquilo a un elemento ajeno al desarrollo de la acción en Eurípides. El número de sus componentes (coreutas) varió con los años: Esquilo parece que utilizó doce coreutas y Sófocles, quince.

El coro en la tragedia servía para crear una atmósfera trágica, antes o después de acontecimientos importantes: contribuía a dar relieve poético a determinadas emociones o analizaba los acontecimientos que se desarrollaban en escena, algo así como si fuera un doble del espectador, el fondo social de la acción. En la comedia tiene este mismo papel social, si bien su actuación es, asimismo, cómica, ya que a menudo el coro toma partido por uno u otro de los contendientes y puede manifestar su disconformidad de una manera mucho más violenta, a insultos o incluso a porrazos.

Los movimientos del coro en la escena son muy variados. Su entrada da muchas veces inicio a la obra. A lo largo de la obra hay también varios cantos corales que marcan las partes de la pieza.

El coro estaba dirigido por un corifeo, que era también el encargado de decir las partes recitadas del coro. Si el coro dialoga con un actor, es el corifeo quien toma la palabra.

Discurso de Milciades en Maratón

Herodoto nos habla de un discurso de Milcíades a Calímaco, otro importante general de su ejército. Parece que este discurso, registrado por el Padre de la Historia, podría haberse pronunciado realmente. Como ya hemos dicho, es posible que Herodoto tuviese contacto con veteranos de la batalla de Maratón. Dijo Milcíades antes de la batalla:

De ti depende, Calímaco, traer la esclavitud a Atenas o garantizar su libertad, para ser recordado por todas las generaciones futuras. Pues jamás desde que existe el pueblo ateniense, se ha encontrado en tan grave peligro como ahora. Si inclina su cuello bajo el yugo persa, las desdichas que deberá sufrir… están aseguradas de antemano. Si, en cambio, combate y triunfa, Atenas podría convertirse en la primera de las ciudades de Grecia. Somos diez generales, y nuestro voto está dividido: la mitad de nosotros desea entrar en combate, mientras que la otra mitad desea eludir la batalla. Ahora bien, si no luchamos, preveo grandes disturbios en Atenas que puedan hacer temblar la resolución de nuestros hombres, y temo que por esta razón se acaben sometiendo. Pero si entramos en batalla antes de que nazca inquietud alguna entre nuestros ciudadanos, seremos bien capaces de superar a nuestro enemigo. De ti pues, depende esta cuestión, enteramente de tu propia decisión. Solo debes unir tu voto al mío y nuestra patria será libre: y no solo libre, sino también la primera de toda Grecia. O, si prefieres dar tu voto a los que desean evitar el enfrentamiento, ocurrirá exactamente lo contrario.

 

Vestimenta en la Antigua Grecia

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La vestimenta no presentaba costuras, era la denominada moda drapeada. En las estaciones más frías se utilizaban paños de lana atados con fíbulas y el resto del tiempo, lienzos de lino plegados y atados de formas diversas.

Entre los vestidos que llevaban hombres y mujeres no había grandes diferencias. Generalmente se sujetaban en los hombros con alfileres o broches y se ceñían a la cintura con un cordón o cinturón.

El peplo desaparece progresivamente con la aparición del lino, que permite la confección de prendas de vestir más amplias y más flexibles, para ser sustituido por el chitón. El peplo se confecciona con un tejido pesado (lana por lo general). Se ataba a los hombros mediante una fíbula. Podía ser totalmente abierto por uno de los lados o cerrado con costura y era siempre más largo que la altura de la mujer que lo llevaba. Se llevaba a veces con una pequeña capa en la misma tela. Cada año, en la fiesta de las Panateneas, se ofrecía a Atenea un peplo bordado.Resultado de imagen de peplo

Así, las prendas esenciales del vestido de los hombres y de las mujeres se designaban con los mismos nombres, chitón o himatión, que se traducen por túnica y capa respectivamente.

El chitón y el himatión parece a primera vista que componían todo el traje de los hombres, por lo menos el de calle y de ceremonia; pero los dibujos de los vasos griegos representan guerreros que llevan pantalones unos, y otros jalecos con medias mangas, análogos a las camisetas interiores de hoy y a los jubones; El traje civil parece que se simplificó en tiempo de las guerras médicas.

El chitón era una especie de blusa larga, sin mangas, recogida en la cintura por medio de un cinturón, que llegaba sin embargo a la rodilla y muy a menudo a los pies. El himatión era una larga capa formada de una sola pieza de tela que se envolvía al cuerpo, corno lo hacen hoy los españoles con la suya. Los jóvenes llevaban de preferencia una especie de esclavina sujeta al cuello, llamada clámide.

ff8264c5fccb26c68be167a9170c0c61Para salir, se envolvía la mujer en un himatión, más amplío y de tela más flexible y más rica que el de los hombres. Existían trajes de todos los colores y dibujos; pero los más comunes eran los de lana blanca con franjas de color. El verdadero lujo de las mujeres consistía en las joyas. Las formas del peinado eran muy variadas. Las mujeres hacían uso de peines, diademas y hasta de afeites y cabellos postizos.

 

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En la cabeza llevaban unas veces un canso bonete de fieltro llamado pilos y otras un sombrero de ala grande, el petaso, que se echaba hacia atrás hasta tocar en la espalda.El traje femenino no fue ni mas uniforme, ni mas inmutable que el de nuestros días. La moda ha tenido sus caprichos hasta en Atenas.

Los griegos no conocían el jabón. En el baño se debía utilizar bien un carbonato de sosa impuro, bien una solución de potasa, o bien arcilla especial. Les gustaba bañarse antes de cenar.

Los griegos no empezaron a afeitarse completamente la barba y el bigote hasta después de Alejandro. En la época clásica, cuando se habla de una navaja siempre se trata de un accesorio del aseo femenino, ya que, para hacer desaparecer por completo el vello superfluo, las mujeres se depilaban con el candil o por medio de pastas especiales, pero también utilizaban navajas.

Después de las guerras médicas, en Atenas los niños eran casi los únicos que seguían llevando el pelo muy largo: cuando se aproximaban a la edad de la efebía se lo cortaban y lo consagraban a los dioses. Las mujeres libres sólo se cortaban el pelo temporalmente en señal de duelo.

Marcaban como en casi todas las culturas diferencias de clase, ya que los campesinos vestían generalmente ropas de lana, cuero o pieles de animales, y un gorro del mismo material (kyné).

calzado-griegoNo utilizaban calzado en el interior de las casas y fuera de ellas se ponían sandalias que ataban al pie y al tobillo. Era un calzado compuesto de una suela que se asegura al pie.

La moneda en la Antigua Grecia

Información de este documento.
Los investigadores suponen que el nacimiento de la moneda se produce en el reino de Lidia y en las ciudades griegas de las costas de Jonia, gracias al desarrollo del comercio a finales del siglo VII a. C. Allí se emitieron las primeras monedas de electrón (ήλεκτρος), una aleación de plata y oro.
Tenían forma ovalada y no eran planas sino gruesas. El sistema de acuñación era rudimentario: eran normalmente anepígrafas, es decir, sin inscripción, en el anverso tenían bien formas irregulares bien la figura de un animal y en el reverso presentan solo una marca de un punzón.

En Grecia había muchas minas de metales preciosos, como por ejemplo oro en Tracia o plata en la región de Argos y Tesalia. Es cierto que no siempre conocemos de qué yacimientos se abastecían todas las ciudades. De la que más noticias tenemos es de Atenas, que usaba plata de las minas de Laurion al sureste de la región del Ática.

Las más antiguas monedas griegas conocidas son las dracmas. La dracma, era una moneda pequeña de plata; una oveja costaba un (1) dracma, un buey cinco (5) dracmas. Un propietario con renta anual de 500 dracmas era considerado un hombre rico.
Las monedas de mayor valor eran: la mina, que valía cien (100) dracmas, y el talento, que valía sesenta (60) minas; a su vez la dracma se subdividía en seis (6) óbolos.

En Grecia circulaba una gran variedad de monedas, ya que su procedencia era muy diversa. Emitieron monedas las ciudades estado, las colonias griegas fundadas alrededor del Mediterráneo, Felipe II de Macedonia, su hijo Alejandro Magno y los gobernantes de los reinos helenísticos.
Por lo que respecta a los tipos de monedas, las más frecuentes eran:
– El estátero : primitiva moneda de oro.
– El óbolo: pequeña moneda de plata equivalente a 1/6 de dracma
– El dracma: unidad monetaria de plata con valor de 6 óbolos
– El tetradracma: equivalente a 4 dracmas
Cronológicamente las monedas griegas se pueden dividir en tres periodos: arcaico, clásico y helenístico.
a. Período arcaico.
Desde el s. VII a.C., cuando se introdujo la moneda en el mundo griego, hasta el comienzo de las Guerras Médicas hacia el 490 a.C.
Durante esta época las monedas eran en medida y forma similares a las habas; eran de oro o plata y representaban sobre todo símbolos geométricos. Posteriormente los métodos de fabricación mejoraron y las monedas empezaron a tener forma más redonda y plana. Comienzan a aparecer representaciones de dioses y animales quecon el tiempo se hacen representativos de cada ciudad, como la tortuga de Egina, la abeja de Éfeso, la lechuza de Atenas o el Pegaso de Corinto.
Egina es una de las primeras islas en fabricar moneda (a mitad del s. VI a. C.) y en difundir su uso. En el anverso solo aparece una tortuga marina, símbolo de la talasocracia de la isla, en la otra la incisión de un cuadrado. A partir de la mitad del s.V a.C., poco antes de ser conquistada por Atenas, la tortuga terrestre sustituye la marina, expresando así el final de su poder marítimo.

Muchas islas Cícladas imitarán su modelo, como Delos (con el símbolo de la lira de Apolo) o Cnosos (con el laberinto del Minotauro).
La segunda ciudad que empieza a fabricar y exportar moneda es Corinto.
Pegaso, el mítico caballo que amansó el corintio Belerofonte con la ayuda de Atenea,caracteriza las monedas corintias.
Por su importancia histórica Atenas es la tercera ciudad que difundió monedas locales por el territorio griego. A partir del s. VI a.C. el dracma representa en las monedas la cabeza de Atenas, protectora de la ciudad y su ave sagrada, la lechuza. Llevan la inscripción AΘE, abreviatura del nombre de la ciudad (ΑΘΕΝΑΙ= ΑΘΗΝΑΙ).

b. Periodo clásico.
La numismática griega desarrolla tanto la calidad técnica como el nivel estético. De entre las más elaboradas y refinadas sobresalen las de la colonia de Siracusa en Sicilia.
Felipe II, rey de Macedonia, al fin del s. IV a.C. extiende las fronteras de su reinado por toda Grecia anulando las pequeñas ciudades y estableciendo el primer reino panhelénico. Controlaba las minas de oro del norte de Grecia y emitió estáteros dorados que circulaban por toda Grecia y Asia Menor.
Las monedas lo representan con la cabeza de Apolo, la corona de laurel y el auriga con dos caballos que recuerda su victoria en las olimpiadas del 356 a.C.
Debajo hay una inscripción con su nombre.

c. Periodo helenístico.
Alejandro Magno hacia el 300 a.C. expandió su reino por Oriente hasta la India creando un vasto imperio y difundiendo la cultura helena por todo el mundo entonces conocido.
En los tetradracmas de Alejandro aparece la cabeza de Heracles, antepasado mítico de la casa real de Macedonia, y Zeus sentado en su trono sosteniendo el águila y el cetro.
Hasta entonces ningún gobernante se había atrevido a autorretratarse en las monedas. A partir de entonces las monedas se convierten en símbolo de prestigio político y propagandístico de las ciudades y de sus gobernantes. Los sucesores de Alejandro, imitando su tipología monetaria, introducen como tipo básico en el anverso el retrato real y en el reverso el de los dioses protectores de las diferentes dinastías.

Las monedas tenían varios usos en el mundo Griego:
Servían como dinero, para realizar intercambios comerciales, y siendo utilizados por las ciudades-estado sobre todo para la contratación de mercenarios y para el pago a los ciudadanos por sus servicios.
Eran una fuente de ingresos. Los extranjeros tenían que intercambiar su moneda por la local con un tipo de cambio favorable a la ciudad-estado.
Servían como una forma de almacenar metales preciosos y así poder trasladarlos como bien de consumo. Eso explica los descubrimientos de monedas atenienses con altas concentraciones de plata a grandes distancias de la ciudad.
Por último, la producción de moneda propia suponía para la ciudad-estado que la llevaba a cabo un cierto prestigio frente a la que no era capaz de hacerlo.